IFER - Instituto de Ginecología y Fertilidad

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Instituto de Ginecología y Fertilidad

Pioneros en Medicina Reproductiva

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Institución afiliada a la Facultad de Medicina de la UBA

Aborto recurrente

La investigación médica debería comenzar luego de dos o tres embarazos perdidos.

Causas
Las posibles causas y la participación relativa de cada una de ellas en el fracaso reproductivo han variado en los últimos 20 años, según los estudios epidemiológicos y la experiencia clínica.
La mayor parte de los abortos se produce por causas genéticas embrionarias (alrededor del 60% de ellos). Cuanto más precoz es el aborto, mayor es la probabilidad que se deba a una de estas anomalías numéricas (ausencia o exceso de algún cromosoma). Esto no implica que la pareja tenga algún problema genético,  sino que se produce una falla genética-reproductiva en el momento de la fecundación, y ello deriva en un aborto posterior. En muy contados casos de aborto recurrente (menos del 5%), puede haber problemas cromosómicos en alguno de los miembros de la pareja.
Otras causas incluyen la presencia de malformaciones uterinas (útero tabicado) o patologías del útero como los miomas, pólipos y sinequias. Una correcta evaluación diagnóstica permitirá la resolución quirúrgica de muchos de ellos. Existen factores endócrinos que pueden aumentar las probabilidades (hiperprolactinemia,  hipotiroidismo o la poliquistosis ovárica, fundamentalmente. Estos pueden ser tratados médicamente.
Ciertos factores infecciosos (microorganismos que pueden infectar el aparato reproductor: Chlamydia, Mycoplasma, Ureaplasma) han sido asociados con los abortos, aunque ninguno ha sido demostrado fehacientemente como un agente causal.
Por último, pueden considerarse los factores autoinmunes (como el síndrome antifosfolipídico) o factores inmuno-hematológicos (como la trombofilia: afección que se caracteriza por una mayor predisposición a las trombosis vasculares). Estas alteraciones han sido muy publicitadas en los últimos tiempos en los medios y han generado una gran confusión en los pacientes. Los estudios de laboratorio que permiten llegar a un diagnóstico certero no están estandarizados y no son universalmente aceptados los criterios de diagnóstico de estas afecciones. Tampoco está comprobado que los tratamientos propuestos en la actualidad sean efectivos; muchos de los cuales son costosos y pueden generar efectos adversos.

Estudios que deben realizarse
Tomando en cuenta las recomendaciones actuales de las principales sociedades científicas mundiales y las normas de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR) al respecto, se podría plantear que en el estudio de parejas con aborto recurrente, no deben faltar los siguientes estudios:
·  Estudio de cariotipo parental (estudio genético de la pareja)
·  Estudio hormonal de función tiroidea y prolactina
·  Búsqueda de anticuerpos antifosfolipídicos
·  Evaluación de causas uterinas (mediante ecografía, histerosalpingografía o resonancia magnética)
·  Idealmente, realizar estudio genético de material de aborto para confirmar la probable aneuploidía embrionaria.
·  En caso de abortos tardíos (luego del primer trimestre) debe pedirse el estudio de trombofilia e incluir los estudios moleculares como el Factor V Leiden o Protrombina 20210.
La mejor manera de asesorar a una pareja con aborto recurrente es con la evidencia científica disponible y con una adecuada contención emocional. Es importante para ellos conocer el hecho de que, incluso cuando la evaluación clínica y de laboratorio sea negativa, tienen entre un 60 y 70 % de probabilidades de lograr un embarazo exitoso. Por ello, no se debe intentar calmar la ansiedad con estudios y tratamientos innecesarios e injustificados, y sí acompañar y asesorar desde el punto de vista médico y psicológico.